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| Giraf |
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Peter Wessel, Cuadernos De Jazz |
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| De
las big bands - o casi big bands - europeas que
experimentan con una mezcla de música culta,
folclore, música de circo, cabaret y jazz
- pienso en: Vienna Art Orchestra, Italian Instabile
Orchestra, Willem Breuker Kollektief, y Pierre Dørge's
New Jungle Orchestra, la última es la que
más está en la tradición de
Ellington-Mingus-Coleman. Lleva ya veinte años
en su selva Pierre Dørge, pero las noticias
tardan mucho en llegar, y este Giraf de 1998 es
el último signo de vida que tenemos de él
(aunque, según los rumores hay un álbum
de aniversario en camino). El guitarrista danés
surgió de un caldo de cultivo de world music
que se formó alrededor de la presencia en
Suecia y Dinamarca de músicos como Don Cherry
y Abdullah Ibrahim (Dollar Brand) en los años
sesenta y setenta. La mentalidad danesa es bastante
anárquica (por lo menos anti-autoritaria),
y a los daneses les gusta considerarse como los
latinos de Escandinavia. Plana y parcialmente conectada
con el continente europeo, Dinamarca no ha podido
mantener tan vivo su folclore como Suecia, especialmente
su música de origen popular, y son relativamente
pocos los músicos de jazz daneses que - como
NHØP - se inspiran en baladas o himnos daneses.
Eso no quiere decir que los daneses han dejado de
ser daneses, ni que Giraf, a pesar de nutrirse de
tradiciones musicales afro-latino-orientales, deja
de ser danés. Bien al contrario: esta nación
de navegantes siempre ha viajado, y a los daneses
les encanta aprender y adaptar modos y formas ajenos.
Pero lo hacen con el humor iconoclasta e irreverente
- pero jamás irrespetuoso - tan típicamente
danés. La jirafa, dice el excelente texto
que acompaña al cd, era el animal favorito
de los dadaístas, ya que es una criatura
completamente inexplicable, divertida sin ser ridícula,
y construida de tal manera que aún sin ser
en absoluto armoniosa, nadie diría que es
fea. Quédense con esta metáfora: mejor
no podría yo definir la música fascinante
de la nueva orquesta de la selva. Sólo añadir
que sin duda es uno de los discos más logrados
de aquellas fieras nórdicas. Muy caliente
y casi una obra maestra. La media estrella que falta
se debe a que al final la grabación acaba
acusando su larga duración (¡casi 80
minutos!) y se queda sin aliento. Como suele ocurrir
cuando los europeos escuchamos música africana
llega un momento en que echamos de menos el elemento
melódico. En Giraf también hay momentos
en los que siento que me he hinchado de ritmos y
escasean las melodías, aunque - claro - hay
algunos temas preciosos como Abe Tayata con un festivo
"coro africano" y De Fructa Oris inspirado
en la música del compositor inglés
Henry Purcell (los dos de Pierre Dørge),
Song for the Swan (de Helmer Nørgaard), pero
sobre todo Lonely Woman escrito por ese compositor
divino que es Ornette Coleman, y aquí interpretado
de una forma no menos divina por la cantante Josefine
Cronholm acompañada por el siempre lírico
y expresivo John Tchicai. |
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